Llevo un tiempo escuchando hablar del «internet muerto». Contenidos que desaparecen sin dejar rastro, blogs siendo sustituídos por newsletters alojados por conglomerados de dudosa moral, la fugacidad de las redes sociales, buscadores que ya no encuentran resultados e incluso a veces se los inventan,… Todo lo que volvió loca a esa generación que llegamos con el florecimiento de las primeras webs personales, del IRC, los foros, las listas de correo, los primeros intercambios de archivos, desaparece. Toca hacer de resistencia, de aferrarse a una idea anticuada, sí, pero que tenía un sentido. Revivamos entre todos ese internet de compartir ideas, descubrimientos, cultura.

